El secador de manos: Compinche de las bacterias

El secador de manos: Compinche de las bacterias

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Cuando termines de lavarte las manos, ¿estás dispuesto a usar toallas de papel de uso único profesional o utilizar el secador de aire caliente a pesar de que al final, tus manos se queden húmedas?

 

¿Sabías que nuestras manos tienen menos bacterias cuando las secamos con una toalla de papel de uso único profesional?

 

¿Cómo es posible?

Varios factores contribuyen a la propagación de los gérmenes. Uno de ellos es el lavado acortado. ¿Eres de los que se frotan totalmente las manos, las palmas, el revés de las manos, entre los dedos y debajo de las uñas durante 30 segundos con agua caliente y jabón? Si es así, lo cierto, es que tus manos están limpias. Para los demás, es aquí donde comienza el proceso de la contaminación.

De acuerdo con varios estudios publicados en revistas especializadas en higiene, las personas con manos contaminadas utilizan un secador eléctrico que simplemente se encarga de dispersar las bacterias en el ambiente y promover su inhalación.

Diferentes técnicas de lavado y secado han sido demostradas en laboratorio, y la conclusión más importante es que lo que causa esta infección, es el aire aspirado, cargado de bacterias, que  se propulsa sobre  tus manos.

 ¿Qué hacer?

¿Cuál de estos dos procesos, electricidad o papel, es mejor?

Un análisis del ciclo de vida de estas máquinas ha permitido medir el impacto que tienen sobre el medioambiente, los secadores de manos eléctricos de aire caliente, las toallas de mano fabricadas con materiales vírgenes y los que contienen sólo materiales reciclados.

Los investigadores concluyeron que los secadores convencionales son bastante menos ecológicos. De acuerdo con los resultados de la investigación, emiten un 70% de dióxido de carbono, un nivel muy superior comparado a un secador de mano con aire frío. Esto no quiere decir que las toallas de papel no generan grandes emisiones de CO2, pero es cierto, que cada vez más fabricantes utilizan el papel reciclado como materia prima, que ya es un gesto ecológico muy importante.

Un secador de aire frío sería mejor que los que soplan aire caliente. Además de estar equipado con un filtro HEPA (High Efficiency Particulate Air), que posee el 99,99% de las bacterias, secaría las manos mucho más rápido.

Sin embargo, microbiólogos canadienses del Hospital Maisonneuve-Rosemont sostienen que la eficiencia de los secadores eléctricos nunca ha sido probada. Estas máquinas propulsan las bacterias en el aire y las repone en circulación, con la particularidad de que los microbios no suelen alejarse demasiado ni suelen estar mucho tiempo en suspensión.

Por otra parte, estos mismos expertos dicen que están en contra de los filtros HEPA, ya que para ser eficaces, deben ser cambiados regularmente. Preservar el medioambiente está bien, pero lo cierto es que la higiene y la salud del ser humano prevalece, en este caso.

Demostración

Los científicos llevaron a cabo una prueba que consistía en contaminar las manos con Lactobacillus, un tipo de bacterias inofensivas que en principio no se encuentra en los servicios. El objetivo ha sido imitar el caso de unas manos mal lavadas con gérmenes fácilmente identificables y medibles. Se pidió entonces al “conejillo de indias” que se secara las manos con los tres medios descritos anteriormente, es decir, un secador de aire caliente, uno de aire frío y una toalla de papel.

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Las muestras del aire realizado a diferentes distancias de la cámara y hasta 15 minutos después del secado, finalmente mostraron el veredicto: el número de bacterias que flotaban en el baño era 27 veces mayor con los secadores de aire frío propulsado que con la toalla de papel. Y 4,5 veces mayor que con un secador de mano eléctrico convencional de aire caliente.

Los pasos a seguir para un buen lavado

Recuerda que todo comienza con el lavado de manos que debe hacerse de manera correcta. Esto ayudará a eliminar las bacterias. Utiliza mejor el papel de uso único profesional, si lo hay. Si no es así, sécate bien las manos para evitar el crecimiento y la propagación de los gérmenes.

Para una limpieza eficaz, es necesario:

– Mojarse completamente las manos;

– Usar jabón líquido (la pastilla de jabón mantiene la humedad y promueve el desarrollo de gérmenes);

– Producir espuma;

– Frotar las palmas, dorso de las manos, entre los dedos, debajo de las uñas, esto es, toda la mano durante 30 segundos;

– Secar las manos preferentemente con una toalla de papel de uso único profesional.

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