9 errores comunes en cocinas profesionales

9 errores comunes en cocinas profesionales

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1. No lavarse las manos antes ni durante la manipulación de alimentos.

La higiene es un factor totalmente relacionado con la contaminación a través de microbios y el desarrollo de enfermedades. A pesar de no tener síntomas de ninguna enfermedad, las personas pueden ser portadoras de los microorganismos que las provocan, pudiéndose transmitir a los alimentos y multiplicándose posteriormente, provocando la enfermedad. Ir al baño, manejar desperdicios, fumar, tocar dinero… conllevan un riesgo elevado de contaminación que puede evitarse a través del lavado de manos.

2. Descongelar alimentos a temperatura ambiente en cocina.

La congelación no produce la destrucción de los microbios, por lo que una descongelación incorrecta puede favorecer la multiplicación de los mismos. Lo ideal es descongelarlos en refrigeración con bastante tiempo.

3. Cocinar incorrectamente los alimentos.

Se suele pensar que la temperatura lo mata todo. Pero en ocasiones, las altas temperaturas de cocción no son suficientes para destruir las bacterias. Por lo tanto, se debe realizar un cocinado correcto durante todo el proceso y se debe proteger al producto y llevar a cabo una correcta conservación.

4. Contaminación de alimentos por uso incorrecto de utensilios de cocina.Cook

El uso del mismo cuchillo o tabla para alimentos diferentes hace que las bacterias que puedan haber vayan de un producto a otro, se produce la conocida contaminación cruzada. Por este motivo, es preciso cambiarlas o lavarlas tantas veces como se cambie de productos, y de igual forma se aplicará a las manos, que también deben ser lavadas continuamente.

 

 

5. Preparar los alimentos con demasiada antelación y no conservarlos adecuadamente.

Está claro que en cocina, los alimentos pueden prepararse con antelación, pero siempre y cuando se preparen con inteligencia, ya que no es lógico preparar una ensalada tres días antes, que se haya realizado un cocinado adecuado, que se protejan en envases adecuados y se conserven correctamente. Al estar mucho tiempo a temperatura ambiente pueden sufrir contaminaciones y la multiplicación microbiana.

6. Guardar en cámaras sin proteger alimentos de distinto tipo.

Cada alimento tiene distintas cargas microbianas y floras distintas, por ello es importante que los alimentos no entren en contacto entre sí. Se deben guardar en la nevera totalmente protegidos, en sus respectivos envases aptos para contacto alimentario. También es aconsejable eliminar el contacto entre alimentos crudos y cocinados.

7. Uso inadecuado de guantes desechables.

La gente cree que al usar guantes desechables para la manipulación de alimentos es mucho más higiénico, pero el uso inadecuado de los mismos puede producir contaminaciones cruzadas. El uso de los guantes de látex están desaconsejados por los problemas de alergia que pueden provocar en el consumidor, recomendándose en su defecto, guantes desechables de nitrilo o vinilo. Se debe plantear si es necesario el uso de guantes para la comida en cuestión, según el tipo. Además se deben cambiar tantas veces como sea necesario.

8. Enfriamiento incorrecto.

Ante la afirmación popular “si metes un alimento caliente en la cámara éste se fermenta o se estropea el frigorífico” debemos admitir que es falsa. Los alimentos no deben meterse en el frigorífico por el aumento que se producto dentro, que puede suponer una mala conservación del alimento que acabamos de meter y de los otros que ya había dentro.

Durante todo el tiempo que la temperatura no sea la adecuada, se producirá la multiplicación de microbios. Pero tampoco se debe dejar la comida fuera hasta que se enfríe del todo en abatidores de temperatura, o acelerar el enfriamiento mediante agua, hielo, cambiando de recipiente para que en el menor tiempo posible se pueda introducir en la cámara.

9. Consumir alimentos que llevan mucho tiempo en la nevera guiándonos simplemente por su aspecto.

Las bacterias que producen enfermedades de transmisión alimentaria no ocasionan cambios visuales en el alimentos, ni en el olor, ni en a textura. Por lo que el buen aspecto de un alimento no da la seguridad de que éste no esté contaminado. Por ello, aplicando todas los consejos mencionados anteriormente con las medidas correctas de higiene, podríamos disminuir la aparición de los molestos cuadros de vómitos, diarreas, nauseas…que tan frecuentes son en verano y que además suponen denuncias para los la hostelería.

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